domingo, marzo 01, 2009

Emplatado romántico

A veces, un pequeño detalle puede alegrar las comidas, llenarlas de sabor sentimental si se quiere. Ayer, con mi novia, hicimos un risotto a los cuatro quesos de paquete y unas patitas de pollo. Mientras ella ponía la mesa, yo decoré su plato de una manera especial con un morrón y un poquito de lechuga, para que no falte el verde. Ella, con mucho hambre, se sentó y ni siquiera notó el corazoncito. Después, se lo hice nota yo y le gustó. Creo que a veces, cuando el estómago manda, no hay corazón que valga.


Adio!

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