jueves, abril 19, 2007

Llovió! Pánico y locura en Las Vegas... digo en Buenos Aires!

Crónica invertebrada de algo que me pasó

Sólo iba a transitar dos cuadras, hasta la parada del 152, despúes de haberme guardado una hora en casa, mientras la ciuda, y mi calle, se inundaban y des-inundaban.
Desde mi ventana, un fiat uno rojo emulaba a un pequeño bote; su caño de escape parecía un snorkel que escupía agua a la velocidad de un motor fuera de borda. Mientras el capitan... perdón, el conductor (un señor gorod de traje) acelaraba, su marinera... perdón de nuevo, mejor dicho su acompañante, empujaba en pollera. Es entendible esto: una pollera se sube más fácil que un pantalón. Lógica pura, no falta de caballerismo.
Seguía cayendo la lluvia, pero era una simple garuba. Nada que un super-sobretodo no pudiera combatir. Total era sólo una cuadra. Mientras cruzaba la entrada y mientras Nico (mi amigo y encargado del edificio donde vivo) me preguntaba porqué no había bajado a sacar el agua que casi inunda la entrada, y yo ponía mi mejor cara de poker, el agua paró.
Era sólo una cuadra, pero pareció más... una eternidad. La cuadra de la parada estaba sin luz (comentario al margen: un bicho acaba de pasar caminando por mi teclado. puajjj!!). los bomberos estaban en donde para el bondi, habían apagado un auto que se había incendiado, presumo yo, por el impacto de un rayo!!!¿Cómo no salió eso en los noticieros? No entiendo, encima no llevaba cámara.
Sin colectivo y sin rumbo, patie unas cuadras, cuando de repente sucedió... Gotitas, miles, caían sin parar. La gente empiezo a correr. Pánico y locura en Buenos Aires, otra vez. El fantasma del granizo, que hoy opaca por lejos a su primo de la inflación, se hizo presente y todos los peatones, automovilistas, tacheros y colectiveros se volvieron paranóicos (de estos dos ultimos se cree que siempre fue así, pero no se tienen pruebas científicas).
A la tercer cuadra de travesía, los cordones no se veían. Algunos, asustados, resguardaban sus cuerpos bajos pequeño techitos; otros, sólo caminabamos con la esperanza de un mañana mejor ( o si quiere de que pare al toque, para ser menos poéitco y comunes). Resignado, me subí el cuellito del sobretodo (dije que era un super-sobretodo?) y seguí. De repente, luces fuertes cegaron mi vista.
"152 y la concha de tu madre!" grité, mientras el mamut de cuatro ruedas iba como pancho, sin parar, en una calle no habitual. Lo vi, todo empañado, como un naufrago que ve la orilla y fuerte dije: "CIENTO CINCUENTA Y DOS la puta que te parió!!!!". Fue inutil. "Los mamuts de la selva de cemento no entienden el dialecto porteño en hora pico, ni en números, ni en letras...", me consolé, como un pelotudo.
Ya era irreversible, inevitable; insorbonable diluvio, me toco caminar.
Y camine...
Si algún entrenador búlgaro de salto en largo hubiese visto como saltaba, seguro me nacionalizaba! Esa es la actitud buenos aires: ¡Salto en largo!¡ Al charco! (Aclaración: pienso que lo de Macri con el salto al bache tambien es un mamarracho, pero bueh...). Como la ranita Demetan, saltaba los charcos mientras mis jeans se azulaban cada vez más, a causa del agua.
Un 68 (sesenta y ocho) a los pedos, también empañado, fue detenido en la esquina de Charcas y Coronel Díaz por un piquete "bien", de oficinistas trajeados que siempre putean a Castells pero lo imitan cuando necesitan algo, que recien levantaron la protesta cuando el último de ellos subía al grito de "ochenta, por favor".
Las hojas de los árboles, caídas por el otoño, circulaban por la calle. La escena veneciana se completaba con bolsas de basura, pañales, latas, y n.n.´s que flotaban a la par. Los objetos flotantes no identificados no tenían hormiguitas pasajeras, esas de las pelis estilo Disney, Buenos Aires no tiene glamour, quizas, quien sabe...
Un semáforo intermitente, una nueva aventura. El caos del amarillo titilando, que da piedra libre al cruce, convertía al cruce de Güemes y Bulnes en una trampa mortal. Personas, autos y paquidermos númerados se disputaban el poder (de paso). Vi mi oportunidad y me mandé, casi termino pisado por una mina, que freno a 50 centimetros de mi cuerpo. Yo levante la cabeza, la mira a los ojos y le hice el gestitos del Diego a Cani en el 94´contra Nigeria. "El apuro mata personas todos los días, más bajo la lluvía", me confirme, sin querer creerlo.
Empapado, como una hoja Rivadavia n°5 mojada, llegue a la casa de mi novia, la travesía había terminado. Antes de llegar, media cuadrita nomás, un vecino habia tenido la excelente idea de sacar al perro a cagar sin bolsa para levantar la bosta, "Total la lluvia lava todo"; por desgracia y fortuna, alguien lo pisó antes que yo. ¿Tanto cuesta levantar la caca del perro? Agrego no era un pirutin de mierdita, era un super pastel de bosta blandita, se notaba por el color cafe con leche que tenía. Otra actitud Buenos Aires (A+BA).
Llegue marchito, pero llegue, Mi super-sobretodo pesaba 4 kilos más que cuando salí. Mis pantalones estaban en un degradre denim claro-oscuro y mis zapas hacian "cuick-cuick" a cada paso, que quedaba marcado con una huella de humedad en el piso.
Subí al 5to y me puse en calzones, por suerte la remera estaba seca, manguie un pantalon corto y me sente a ver "Pánico y locura en Las Vegas"... ah, no, perdón, en Buenos Aires. Telenoche es su salsa; mejor estreno para el telenocheblog imposible (fotos gratis, cronistas por un día, jajajaja).
Ahora que pienso detenidamente, por suerte no cayó granizo! Los argentinos ahora tenemos fobia al granizo, sólo queremos ver granizado en los helados. Eso habría sido de puta madre...

Adio!

1 comentario:

Todos Gronchos dijo...

No es que Telerman les había prometido convertir a Buenos Aires en una ciudad Europea?. ahí tienen: Venecia

Muy buen blog!!!