viernes, junio 05, 2009

De Angeli, Laclau, la pelotudez y la imbecilidad

Los insultos no llevan a ninguna parte, menos en política. El maniqueísmo de blancos y negros, que no deja ver una amplia gama de grises, deriva en la puteada, indefectiblemente. Ni de un lado, ni del otro, habló de representantes filo-oficialistas y filo-opositores, en estos últimos días se ha oído una discusión con densidad; rica. Son todas puteadas, pases de factura, pelotudos ellos, imbéciles los otros, en fin...

Por un lado, el ex presidente dejó de lado el discurso light y dijo: "Cambian tanques por tractores". Ambos tienen una diferencia abismal que se sintetiza en un aspecto: el poder de fuego (de matar). Los tanques como símbolo de los golpes de Estado, lejos están de poder ser equiparados con un tractor cuya connotación está unida al trabajo de la tierra. Esto lo digo, haciendo el reparo de que muchas veces, los tanques fueron clamados por los dueños de los tractores más concentrados y poderosos de la sociedad rural argentina (la minúscula es adrede).

A la desafortunada comparación, le sigue la bronca de ruralista icono del conflicto: Alfredo De Angeli que en la radio dice: "Tengo que tratarlo de eso, de pelotudo. Se quedó leyendo el diario de la década del '70", por Kirchner. La puteada fue un convite a que le peguen de todos lados, incluso los que creen que el pingüino es un peloTudo, con la te acentuada con decía el gran Fontanarrosa. Lo peor es que luego no pidió disculpas: "Lo dicho, dicho está", acotó.

Hoy, agarró la Revista Veintitrés. Reportaje a Laclau, un gran intelectual argentino, autor del libro La razón populista, el cual leí y recomiendo. Este hombre (egresado de la UBA, profesor de la Universidad de Essex, donde llegó invitado por Eric Hobsbawn, coautor de Hegemonía y estrategia socialista y reciente director honorífico del Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas, de la UNSAM, como detalla la revi), cuya capacidad de análisis es infinitamente más profunda que la del carismático ruralista dice: "Cobos es un error histórico. Es un imbécil que ni sabe de qué lado sopla el viento". Palabras más, palabras menos: un pe-lo-tu-do.

Lo dice Laclau de Cobos, lo dice De Angeli de Kirchner. Con más o menos altura, son puteadas, insultos, agresiones. A éso se reduce la política y su metalenguaje. En la Argentina de hoy, este hombre merece un lugar entre los grandes analistas política nacional. Un aplauso para este jubilado que putea 25 políticos al hilo:



Adio!

2 comentarios:

Cletocarrioísta dijo...

Cobos no es un imbécil. Tampoco un pelotudo. Menos un error histórico. Y seguro debe saber de qué lado sopla el viento.

NO, nada de eso. Cobos revivió a la UCR, se "animó a disentir", tiene opinión propia, es "honesto" (claro, es radical), tiene ideas, plataforma y un equipo sólido de trabajo como Fernando De la Rua en el 99´.

Yo soy cletocarríosta como el correctísimo autor de este blog que, como se observa, no dice malas palabras.

Adio!

Payito dijo...

Viste, Juancito Mansilla que la ironía es siempre mejor...

Adio!