Es de una birra australiana, que lo disfruten, a mí me gustó mucho:
Adio!

La última columna de Pepe Eliaschev en el diario Perfil, titulada "Periodistas", tiene olor a viejo. En esa página, el veterano periodista combina su habitual soberbia -él mismo se define así- con el miedo que le producen dos factores: la web y los periodistas jóvenes, a quienes (nos) califica como "inmaduros e ignorantes". Le faltó a este hombre antiperonista decir "imberbes", emblemática palabra de Perón contra los Montoneros, y cartón lleno... En fin, Eliaschev tiene una trayectoria amplia y respetable, pero acá la pifió, recomiendo leer la columna en detalle para formar una opinión propia. A mí, personalmente, me pareció mala. A continuación tres párrafos de los que menos me gustaron:No sólo la juventud es consagrada como un mérito en sí misma, sino que, por el contrario, una evidencia mundial es que en varias organizaciones noticiosas ese recambio generacional implica aceptar que las nuevas promociones no sólo desdeñan voluntariamente historias y densidades precedentes, sino que incluso verifican que sus exhibiciones de inmadurez e ignorancia son bienvenidas, por omisión al menos, por sus empleadores.
Nadie puede negar que hoy, para sacar a un reportero a la calle, hay que llevarlo con la fuerza pública. Googlear, copiar y pegar se ha convertido en adicción tóxica, a la que nos cuesta escapar incluso a los veteranos. Lo que ha sucedido es que, además de ser una herramienta poderosamente democratizante de la actividad periodística, Internet va demoliendo el esquema de funcionamiento que durante décadas permitió la existencia de organizaciones noticiosas consagradas a publicar diarios y revistas y a sostener programaciones de radio y televisión.
Los medios gráficos nutridos de profesionales probados y sólidos se van poblando de personal joven, mucho más barato, pero naturalmente limitado por su inmadurez agraviante. (...) Aun cuando me hicieron periodista a los 19 años, mis primeros jefes fueron Rodolfo Pandolfi, Enrique Raab, Esteban Peicovich, Oscar Delgado y Edgardo Damommio, profesionales que sabían mucho e inspiraban un respeto temible. (...) La llamada “blogosfera”, que hoy parece convertir en periodista a cualquiera, va esmerilando esa constelación de sabiduría, prestigio y espesor que tipificaba unas redacciones donde había escalafones y valores.Más de Pepe Eliaschev en este blog: