Crónica de una tormenta (no) anunciada
Lo que parecía ser una simple garúa se transformó en la peor tormenta de granizo que mi memoria recuerda en los casi 6 años que llevo viviendo en Capital Federal. La llovizna empezó a subir el volumen y tras el compas de algunos relámpagos el paisaje se tornó complicado: verdaderos cascotes de hielo empezaron a caer a mansalva sobre el estropeados asfaltos y los pobre peatones a quienes la tormenta tomó desprevenidos.
Como nunca se inundaron las calles que, basura mediante, desbordaron su cause de agua sucia hacia las veredas obligando a que el caminante urbano se refugie bajo techo y a sobrenivel para manenter sus medias y sus ideas secas y a salvo de los bon-bones gélidos que el cielo escupía.
Este es un video de unos pocos segundos de como se desarrollaba la tormenta. Esta tomado desde la ventada de mi habitación sepan disculpar la despolijidad pero escuchen el repiqueteo del hielo con los edificios de concreto.
Durante el cascoteo de hielo...