jueves, enero 31, 2013

McNoticia


A veces no hace falta comentar nada. 

Adio!

miércoles, enero 23, 2013

El argentino, según Jaime Bayly


"Todo argentino es un entrenador de la selección de fútbol de su país ( y si lo dejan, de la de España también). Todo argentino es presidente de su país (y si lo dejan, dictador de Cuba también). Todo argentino tiene un plan perfecto para que Estados Unidos salga de la crisis (y si lo dejan, para que el mundo entero salga de la crisis, o al menos Occidente, pero quizás si le hablas de África no la tiene tan clara). Todo argentino es un profeta, un visionario, un iluminado. Todo argentino sabe. Sabe todo, sabe más que nadie, sabe más que vos y que cualquier boludo del orto. Todo argentino está de vuelta. Todo argentino tiene respuesta para cualquier pregunta, incluso si no entiende la pregunta y si al responder ni él mismo entiende lo que está diciendo. Pero responde, opina, se la juega, arma el equipo, ordena al país, gobierna el mundo, ganas las guerras, divide los buenos de los malos, a los decentes de los chantas. Y habla y habla y habla y no para de hablar. Y no importa ya si lo que dice tiene sentido alguno (porque bien pronto uno advierte que todo carece de sentido y que el embrujo de la Argentina es que nadie tiene sentido racionalmente y, sin embargo, todo es fascinante y hechicero y es allí donde quieres quedarte), lo que importa es que el argentino habla y no para de hablar, y tiene opiniones de todo y sobre todo, y además opiniones enfáticas, terminantes, opiniones en las que en dos minutos pone al mundo en orden, aunque luego llega a su casa y es el caos, y la mujer lo manda al carajo y solo entonces se calle el argentino deslenguado. Pero en la calle no se calla: en los taxis, en los cafés, en las barras de los bares, en los colectivos, en ciertas esquinas del centro, el argentino habla y habla y siempre está dispuesto a hablar, a tomar partido, a encenderse, a ponerse bilioso, agresivo, pasional, italiano, exasperado, a gritar y a discutir con nadie, porque muchos hablan sin que nadie siquiera los escuche, pero es eso lo que me fascina del argentino: que no para de hablar y tiene una opinión concluyente y arbitraria sobre todo lo divino y lo humano y nada lo hace más feliz, sea rico o pobre, macho o puto, vago o más vago, que sentarse en un lugar cualquiera de la ciudad, pedir empanadas, pizza, vino, sangría, cerveza, pero sobre todo masas y pastas, y ponerse a hablar sobre cualquier cosa y pasarse horas hablando y hablando y sentenciando y resolviendo y deshaciendo entuertos y dándole un sentido al caos del mundo con el caos verbal que lo envuelve, a él y a todos los argentinos, en una suerte de gran torre de Babel donde todos hablan el mismo idioma y, sin embargo, nadie se entiende, nadie puede entenderse, porque cada uno se siente dueño absoluto de la razón, y entonces el argentino es por definición un hablador, un predicador, un charlatán, un mitómano, un embustero y, ante todo, un enemigo del silencio y de la conciliación, porque si bien todo argentino está dispuesto a hablar aunque nadie lo escuche, siempre prefiere discutir con otro y, si es posible, a los gritos, para luego irse, para luego irse a los golpes, y enseguida casa uno consigue una pandilla de vándalos ambulantes y entre todos cortan una calle y sen enzarzan en una feroz riña callejera por algún asunto (generalmente una pasión que tiene que ver con fútbol, con la política o con el orgullo), y entonces el argentino, ya liado a golpe contra otro argentino sin recordar bien por qué, revela que posee algo que no tenemos los demás sudamericanos: una fe ciega en sus opiniones (aún si no sabe lo que va a decir y debe improvisar en el camino) y el coraje para morir defendiendo tales opiniones en una batahola callejera o pisoteado por un caballo de la policía que luego defecará sobre su cadaver".

Extraído de Morirás mañana, ed. Alfaguara, 2012. 

Adio!

lunes, diciembre 10, 2012

Fierrocracia

En el festejo por los 29 años de democracia, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a recurrir a un discurso de barricada para "defenderse" del que considera un ataque de corporaciones mediáticas a las que anexó a una nueva "corpo", la judicial, encarnada en la Corte Suprema de Justicia.

En su arranque verborrágico, rebautizó al poder judicial y al poder mediático. Así como Néstor Kirchner hablaba de tanques y grupos de tareas, para referirse a los medios y a los ruralistas que los criticaban durante la 125, ahora CFK, en su guerra por la Ley de Medios, apeló a una metáfora más tumbera: lo llamó fierros. Esa imagen la tomó prestada de su marido el ex presidente.

Dijo Cristina: "Cuando a algunos les fallan los fierros mediáticos intentan construir fierros judiciales para poder tumbar a cualquier gobierno". Una Plaza de Mayo repleta de personas, militantes y no militantes que fueron a festejar los 29 años de democracia con un millonario concierto lleno de estrellas, la aplaudió.

La mandataria explicó que tomó el concepto de fierro de una charla que Néstor Kirchner había tenido con el grupo de intelectuales de "Carta Abierta". Sus palabras para citarlo fueron las siguientes: "Luego, el otro día cuando veía la película de él, cuando hablaba, creo que entre un grupo de intelectuales de Carta Abierta, y hablaba de que primero tenían los fierros, los fierros de los tanques, de las Fuerzas Armadas y cuando esto se acabó, tenían los fierros mediáticos, creo que utilizaron esa palabra, se refería precisamente al hecho que había y lo escuchábamos recién al presidente Alfonsín, víctima también de esos fierros mediáticos, víctima también de esos intentos de golpe militar donde el peronismo estuvo al lado de él como debía estarlo, porque sabíamos que éramos las principales víctimas".

La apelación a los fierros tiene un reminiscencia histórica, vinculada a los '70. Como explica José Pablo Feinmann en este artículo de Página/12, "la opción 'los fierros o la política' se discute a partir de la asunción de Cámpora. Montoneros se da una política de superficie y, muy atinadamente, suspende las operaciones armadas. No así el ERP". Entonces, Cristina es "la política" y los que ella nombra como "fierros" son el mal.

En otra interpretación, la metáfora del fierro remite al lenguaje carcelario. El fierro es un arma, una pistola. Cargada para matar. Así como Luis D'Elía dijo una vez que el Grupo Clarín era un revolver en la cabeza de la democracia, Cristina ahora reformuló ese concepto y sostuvo que la Justicia es una pistola apuntando a la cabeza de la democracia. No tuvo que decir, poniéndose en la piel de Luis XIV, "la democracia soy yo". En el kirchnerismo, eso ya se sobreentiende. Sin Cristina no hay democracia, repiten. «L'État, c'est moi», podría lanzar la Presidenta/Estado y solo recibiría aplausos.

De ambas maneras, vuelve a blandirse una lenguaje bélico en una fiesta democrática. Los demás poderes del Estado, el legislativo y sobre todo el judicial ahora son parte de los "fierros", no de la República, basada en la división, el control y el equilibrio de los poderes. 

En el medio, se habla de militantes como soldados, de críticas como intentos de desestabilización, y se agita el fantasma de un Golpe, que los argentinos enterramos tras la asunción en el poder de Raúl Alfonsín, hace 29 años. El poder del pueblo (la demos–cracia), que gobierna a través de sus representantes, se convierte en una "fierrocracia", donde gana el que tiene más poder de fuego y, sinceramente, perdemos todos. 

Adio!




martes, diciembre 04, 2012

La mierda oficialista de Orlando Barone


El escritor y panelista de 678 escribió un poema sobre el #7D. Pocas palabras...


"La bella mierda"


Hasta el más vacuo poetizo se embellece 

con flores y nenúfares; con alondras y hadas.
Pero cómo escribir un poema bello
con soretes y mierda,
y cómo hacer que algo cambie para que
nada siga igual 
y desdecir al Gatopardo bellamente.
Hay que cambiar desde el 7 de diciembre.
Y hacer que la mierda ya no apeste 
ni hieda; ni impregne pituitarias 
ni cerebros. Ni lenguas entrenadas
dócilmente a ser indóciles al revés.
Y hay que empezar a escribir un poema 
de mierda bella 
con la nueva fragancia de la Ley 
y de la libertad de oídos y de ojos,
de dial y de pantalla. Y de cacerolas,
que solo quisieran la libertad para ellas
pero deberán resignarse a la libertad 
para todos. 
Hay que cagarse bellamente en el periodismo 
sucio de arrogancia y de pagas
tan prósperas que lo desperiodiza;
y darle la bienvenida 
limpiándolo. Y limpiándonos
cada uno en su medida
y armoniosamente. O sin armonía
y sintiendo rabia de limpiarse.
Porque la propia suciedad y la mierda propias 
no le gustan a nadie. 
No están exentos de esta tarea de higiene 
ciertos  públicos mentidos que se volvieron mentirosos por contagio, 
y tanta oposición política 
cautiva del síndrome de Estocolmo;
Ahora tiene la posibilidad
de “destocolmizarse” bellamente.
De “desmagnetizarse”. 
Está dicho que el 28 de diciembre 
es el día de los inocentes.
Entonces el 7 
es el día de los culpables; 
el día del toque de retirada de Clarín
y el del fin de la patraña.
En fin, hay que purificar la mierda
sin asco.  Porque puede ser bella
si muda a crisálida,
y después a mariposa.

Fuente: Diario Registrado


Adio!